sábado, 18 de abril de 2009

LOS MUNDOS DE SOFIA


Hija del consagrado director Francis Ford Coppola, Sofia ha sabido hacerse un hueco en el mundo del celuloide quitándose la etiqueta de “hija de”. Polifacética donde las haya, no solo dirige, escribe y actúa, sino que también es imagen de la fragancia de Marc Jacobs e incluso se ha atrevido a diseñar una línea de bolsos y zapatos para la firma francesa Louis Vuitton. Amada y odiada a partes iguales, la benjamina de los Coppola no deja indiferente a nadie.

Se podría decir que Sofia Coppola ha mamado el cine desde pequeña, y es que siendo tan solo un bebé, aparecía en la primera parte de “El Padrino” (1972)que dirigía su padre. Años más tarde se enfrentó a un papel más importante en la tercera entrega de la saga (1990) en la que sustituiría a Wynona Ryder en el papel de Mary Corleone. La crítica vapuleó su interpretación, lo que hizo que Sofía se replantease su papel en el mundo del cine; fue entonces cuando descubrió lo que realmente quería, dirigir. Desde niña había acudido a todos los rodajes de su padre. “Adoraba estar en el rodaje, pero no ante la cámara, donde se debe estar siempre vocalizando, siguiendo instrucciones ¡Y a mi no me gusta que me digan lo que tengo que hacer!”

Elegante y delicada, se muestra firme cuando se le pregunta por las duras críticas que obtuvo su último film, “Maria Antonieta”, acerca de la vida de la caprichosa reina francesa. “Me gusta que exista el debate y el diálogo. Que se hable de mi trabajo” afirma contundente. Ganadora del oscar al mejor guión original por “Lost in Translation”, se convirtió en la primera mujer norteamericana en estar nominada en la categoría de Mejor Dirección. Sofia[d1] abordó con está película uno de sus mayores retos, trasladar a la gran pantalla un guión escrito por ella misma. “Partir de cero, es algo diferente; Da miedo, pero tenía ganas de intentar esta experiencia, en la que veía una especie de desafío al que enfrentarme. Y también tenía el ejemplo de mi padre para quien escribir un guión original era un esfuerzo personal”. Tokio fue el punto de partida en el cual comenzó a dibujar los personajes y la atmósfera de la cinta. Coppola, pasaba largas temporadas en la capital nipona por motivos laborales, y quiso reflejar la tranquilidad que respiraba en el hotel Park Hyatt (donde se alojaba)tras su largo día en la caótica ciudad. De hecho el personaje de Bill Murray lo creó en base a recuerdos personales de su estancia en el hotel.

Su particular visión de la reina Maria Antonieta sin embargo, fue abucheada por los periodistas en el Festival de Cannes y los franceses la acusaron de centrarse en el lado frívolo de la corte y de dejar de lado la parte más revolucionaria e histórica, de hecho, en la película no se hace alusión al trágico final de la soberana a la que acaban cortando la cabeza. Más aplaudida fue en cambio la estética de la película, que muestra una ambientación a la que no le falta el mínimo detalle, exquisitos y elaborados manjares en los banquetes de la corte y extraordinarios vestidos de época. Manolo Blahnik fue el encargado de diseñar todo el distinguido calzado que luce Kirsten Dunst a lo largo del film. El diseñador dio rienda suelta a su creatividad para proporcionar un toque moderno y “chic” al calzado de la corte francesa de finales del siglo XVIII. La directora, también rinde un pequeño homenaje a las míticas zapatillas Converse All Star, que aparecen en un fragmento de la película junto a todo el calzado de época de la presumida monarca.


El mundo de la moda está muy presente en la obra de la directora, no en vano, Sofia ha trabajado como diseñadora de vestuario en la película “El espíritu del 76” dirigida por su hermano Roman. Sin embargo la directora ya había hecho sus pinitos anteriormente, ya que a los catorce años ya trabajaba como becaria para Chanel. Su relación con el mundo de la moda no termina ahí, ya que Sofia fue imagen de la fragancia que lanzó al mercado su gran amigo Marc Jacobs en 2001, cuyo spot ganó el premio de la Fragance Foundation a la mejor campaña publicitaria para un perfume femenino en 2002. El propio Jacobs, director de diseño de la prestigiosa casa Louis Vuitton, recomendó a Sofia para participar en el diseño de una pequeña colección de accesorios para la firma. La colección ya ha salido al mercado en Japón, país que admira profundamente a la cineasta. Ésta sin embargo, no es la primera colaboración que realiza con la marca francesa, ya que, anteriormente protagonizó junto a su padre la campaña Core Values,retratados por la fotógrafa Annie Leibovitz.


Recientemente, Sofia ha dirigido el spot más esperado de la temporada, el del perfume Miss Dior Cherie de Dior, que se presentó durante los anuncios de la serie televisiva de moda “Gossip Girl”. El spot muestra a una joven pizpireta por las calles de Paris, a ritmo de una pegadiza canción. La estética nos recuerda a su última película Maria Antonieta, tanto por los colores pastel que abundan en el anuncio, como por su pasión por el dulce (el spot muestra a la modelo eligiendo entre multitud de tartas en una pastelería). Inevitable también, el guiño a la famosa revista Vogue, que aparece en el tocador de la protagonista en los escasos 46 segundos que dura el spot. Esta misma revista proclamó a la directora como la mejor vestida del 60 aniversario de la firma Dior en el año 2007. La directora reside la mitad del año en la capital de la moda, y su influencia francesa se nota en su vestuario, que le ha valido en multitud de ocasiones las alabanzas de fashionistas y especialistas en moda.


Sofia estuvo casada con el también director Spike Jonze, pero se divorciarían después de cuatro años, alegando diferencias irreconciliables. Tras mantener un sonado romance con Quentin Tarantino, la realizadora ha encontrado la estabilidad junto al líder de la banda francesa Phoenix, Thomas Mars, (v. foto inferior) con el que tiene una hija, Romy. Gran aficionada a la música pop, Sofia no dudó en incluir el tema Too Young, del grupo de su novio, en la banda sonora de Lost in Translation. La importancia de la música en sus películas, por tanto, es equiparable a la estética y a la ambientación. De hecho en “Las Vírgenes Suicidas”, su primera película, la música llega a ser el único medio que podían utilizar sus jóvenes protagonistas para comunicarse con sus pretendientes, por lo que ésta cobra un enorme protagonismo. Para la música de esta película contó con la ayuda del dúo francés Air, que con enorme maestría musical iban guiando el trágico final de las cinco hermanas que protagonizan la cinta. La directora volvió a contar con ellos para Lost in Translation, a los que acompañan bandas como Death In Vegas, y Jesus & Mary Chain que ponen su nota melancólica y delicada en la imposible historia de amor entre Bill Murray y Scarlett Johansson. Muy comentada fue también la elección musical de Maria Antonieta, que lejos de estar formada por clásicas serenatas más acordes con una historia de finales del siglo XVIII, esta compuesta por grupos pop de rabiosa actualidad como New Order, The Cure o los aclamados Strokes, que a ritmo de guitarra eléctrica acompañaban a una reina victoriana adelantada a su época. La vinculación de la realizadora con el mundo de la música llega hasta tal punto que llegó a aparecer semidesnuda en la portada del disco “Third Eye” de sus amigos Redd Kross.

Todas sus obras contienen grandes dosis de todo lo que ha ido absorbiendo a lo largo de su vida, y teniendo en cuenta que su progenitor es uno de los grandes maestros de la historia del cine, observamos que la realizadora se ha convertido en una alumna aventajada que ha respirado cine desde que tenía uso de razón. “Con cinco años me encontré en Filipinas durante el rodaje de Apocalypse Now. Ese fue quizás el mejor momento de mi vida” asegura. Su carácter “cultureta” y cosmopolita no ha hecho más que alimentar esa visión que tiene del mundo que le rodea, para transformarlo en personajes con mucho que contar, aunque no siempre lo hagan con palabras. El carácter melancólico e intimista que desprenden sus películas se transforma en muchas ocasiones en pausados silencios y sutiles miradas con las que los personajes transmiten todo lo que llevan dentro. Es el caso de Lost in Translation, en la que los personajes de Bill Murray y Scarlett Johansson establecen una relación de mutua comprensión en la que a medida que avanza el film, el espectador es testigo de un círculo que ambos personajes van cerrando, y del que les será difícil escapar. Sofia es extremadamente detallista, por lo que el montaje de sus películas siempre se prolonga más de lo habitual, le gusta detenerse en los detalles y ahondar en la importancia de los tiempos muertos. El trabajo de sonido también interesa enormemente a la realizadora, que comparte esta responsabilidad con el especialista en sonido Richard Beggs, que ya había trabajado con su padre en otras películas. A caballo entre Nueva York, ciudad que le vio nacer y Paris, Coppola asegura que es en la finca que tienen sus padres en California, rodeada de viñedos, donde encuentra el equilibrio y desconecta de todas las presiones de la sociedad y que convierte en su particular templo en el que idear nuevos proyectos.