sábado, 19 de septiembre de 2009

BIENVENIDOS A LA CASA DE LAS LETRAS

Como si de un cuento de aventuras se tratase, la trastienda de una tienda de piratas situada en el corazón de San Francisco, se convierte en un centro de escritura para jóvenes de entre 6 y 18 años. Gracias a la colaboración de un grupo de voluntarios, los jóvenes reciben atención personalizada con un claro objetivo: ser capaces de expresar sus ideas a través de la escritura.

Fundada en el año 2002 por el escritor norteamericano Dave Eggers, 826 Valencia nació como iniciativa para impulsar las habilidades de escritura de los jóvenes. El centro cuenta con un nutrido grupo de voluntarios que además de ayudar a los alumnos con sus tareas, imparten talleres, organizan actividades e incluso asisten a centros educativos para ayudar a los profesores a motivar a sus discípulos. El éxito cosechado con 826 Valencia ha impulsado la creación de otros centros similares en otras ciudades estadounidenses bajo el sello 826 National.

En el número 826 de la Calle Valencia, en el cosmopolita barrio de Mission District de San Francisco, se encuentra una curiosa tienda que suministra artículos de piratas. Dentro del establecimiento, podemos comprar desde parches y ojos de vidrio hasta barriles de pólvora, enviar mensajes en botellas o incluso alimentar a Karl, un avispado pez de grandes ojos azules que no deja de observar todo lo que sucede a su alrededor. Si nos adentramos en la trastienda, en cambio, nos encontraremos con un taller para jóvenes, en el que además de recibir apoyo extraescolar, desarrollan interés y gusto por la escritura, redactando todo tipo de textos.

Desde que este proyecto se pusiera en marcha en el 2002, no ha parado de crecer. La iniciativa comenzó con un grupo de 15 chavales y actualmente supera los 75. El éxito se debe, en parte, a la incondicional labor que llevan a cabo los voluntarios y a una fantástica organización que ayuda a reclutar nuevos colaboradores dispuestos a ayudar en temas educativos. “Aunque parte de la actividad de los voluntarios se centra en la elaboración de los programas pedagógicos, el proyecto es considerado como un lugar público para que la gente de la calle entre y observe un mundo diferente, donde se potencie la imaginación y la diversión, así como la curiosidad” confiesa la voluntaria Anna Ura.

El proyecto ha tenido desde el inicio una gran aceptación por parte de alumnos, padres y de todos los voluntarios, entre los que se encuentran escritores, guionistas y profesores, además de gente anónima. Sus tareas van más allá de la supervisión y colaboración con los jóvenes, ya que el centro cuenta con un completo calendario de actividades que incluye talleres de ilustración, debates, excursiones e incluso creación de libros y revistas realizados por ellos mismos, que se ponen a la venta en la tienda. El entusiasmo por parte de toda la comunidad ha sido un pilar fundamental para el desarrollo del centro. Los jóvenes se sienten muy cómodos y muchos de ellos visitan el centro a diario. Los padres se muestran encantados con el proyecto, tal y como nos cuenta Danielle Bolognia, madre de una joven alumna. “No podía creer que esto existiera, quería gritar y darlo a conocer, porque para mí, si quieres un lugar donde tus hijos estén seguros, y haya gente dispuesta a ceder su tiempo para ellos, 826 es el sitio.”

El aclamado escritor Dave Eggers, considerado uno de los autores más interesantes de la nueva narrativa norteamericana, es el impulsor de esta iniciativa solidaria que le ha valido un premio TED por su labor educativa. El premio está dotado con 100.000 dólares y la posibilidad de manifestar un deseo para cambiar el mundo. Éste fue el suyo: “Deseo que ustedes encuentren una forma de comprometerse con un colegio público de su área, y que después nos cuenten la historia sobre cómo se involucraron, de forma que dentro de un año dispongamos de 1000 ejemplos de alianzas público-privadas innovadoras.”

Eggers nació hace 35 años en un barrio periférico de Boston. Vivió una infancia difícil en la que tuvo que hacerse cargo de su hermano pequeño, a causa del fallecimiento de sus padres. Fruto de esta realidad, nació Una historia conmovedora, asombrosa y genial, un libro donde relata su experiencia como tutor de su hermano, y que se convertiría en todo un best seller. El jurado del Pulitzer valoró la obra como un valioso testimonio sobre el poder del amor y la voluntad.

“Prestarle la voz a quien no la tiene”. Esta declaración realizada por el escritor describe perfectamente la esencia de las acciones solidarias de Eggers, que siempre se ha mostrado muy comprometido con todos los autores rechazados por otras editoriales, con algo interesante que aportar. Por este motivo, lanzó su propio sello editorial y fundó dos de las revistas-libro más arriesgadas y novedosas del mercado norteamericano, McSweeney´s y The Believer. Ambas publicaciones están consideradas objetos de culto y han dado cabida a aspirantes que han acabado convertidos en reconocidos escritores. En el caso de 826 Valencia, Eggers quiere impulsar el uso de la escritura como medio de expresión entre un público más joven, además de ofrecer un seguimiento gratuito y personalizado a aquellos alumnos que necesiten una mayor ayuda y carezcan de recursos. Según comenta el propio Eggers, “mis padres eran lo suficientemente pobres y lo suficientemente listos como para obligarme a estudiar”.

Motivación e iniciativa. Estas debieron de ser las principales cualidades que impulsaron la creación de un sitio como éste. No debe resultar sencillo estimular el hábito de la escritura en los jóvenes de hoy en día. La curiosidad, creatividad e imaginación son virtudes que todos poseemos en mayor o menor medida, pero en muchos casos se encuentran dormidas o no son fáciles de expresar si no se sabe bien cómo hacerlo. El 826 Valencia quiere ser un complemento vitamínico a la educación de los chavales y fomentar el uso de la escritura creativa como medio de expresión. Las nuevas ideas y el compromiso han hecho de este centro un modelo a seguir en Estados Unidos. En estos tiempos que corren, donde la importancia del “yo” centra nuestras vidas, estaría bien que proliferasen ideas similares a ésta, donde la escritura adquiere un poder benéfico. Como todo cuento tiene un final feliz, tengo por seguro que, en éste, el mapa del tesoro nos conducirá directamente a la trastienda del 826 de la calle Valencia.


Dave Eggers

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